Posteado por: Carmen Lamela Viera | noviembre 8, 2010

Como decía…

El pasado viernes 29 de octubre tuvimos la primera clase formal de presentación teórica. Voy a resumir aquí muy brevemente lo que se dijo en esa clase, a modo de diario. El objetivo fundamental era presentar los orígenes de lo que hoy conocemos como “recursos humanos” en cuanto campo profesional y de estudios. En general, se presentó el campo de los recursos humanos como disciplina interesada por el valor de los hombres y de las mujeres en cuanto trabajadores para una organización; y partimos de una definición mínima de “organización”: la asociación entre varios para alcanzar un fin.

Reflexionamos sobre la evolución de nuestras sociedades y de nuestra civilización como una historia caracterizada por la profusión de organizaciones. Esto es, destacamos el papel clave de la expansión de las organizaciones (en número, en tamaño y espacialmente) en la historia reciente. Se asumió la “revolución industrial” y la instauración de las fábricas como punto de partida; y comentamos que se trata de una substitución progresiva de las funciones económicas de la familia y del gremio por parte de las organizaciones de tipo empresarial.

En todo caso, tanto en sus orígenes como en la actualidad, toda “organización” remite a un colectivo formado por individuos que pueden tener unos intereses y fines muy distintos. ¿Quién o quiénes deciden cuál es el principal objetivo de la organización? ¿Cómo se logra aunar intereses o motivar a todos los miembros para cumplir con el objetivo de la organización? Son preguntas que, en último término, remiten a un mismo problema: ¿cómo se logra la cooperación? Y esta es la pregunta básica desde la cual se desarrollan las ciencias sociales.

La respuesta por excelencia al problema de la cooperación intrínseca a la formación y dinámica de las organizaciones fue la división del trabajo. Entre los teóricos clásicos de las ciencias sociales que desarrollan este tema se mencionaron a los siguientes: Adam Smith, Karl Marx, Emile Durkheim y Max Weber. De Durkheim destacamos su trabajo sobre la división social del trabajo, y su distinción entre “solidaridad mecánica” y “solidaridad orgánica”. De Weber destacamos su reflexión sobre la evolución hacia una progresiva racionalidad que comprende la mayor eficacia de la burocracia. De Marx destacamos el concepto de “plusvalía”, para explicar que tras la supuesta cooperación en las organizaciones empresariales de los sistemas capitalistas hay, necesariamente, un conflicto entre los intereses de la clase propietaria y la clase trabajadora.

Una vez rendida la mención honorífica necesaria a los clásicos, pasamos a los primeros teóricos prácticos, los primeros responsables intelectuales del estudio científico de los recursos humanos y de la organización. Y me limité a dos autores clave: Frederick Winslow Taylor y Elton Mayo. Esto es, resumimos a grandes rasgos la esencia del taylorismo y de la Escuela de Relaciones Humanas. Las dos perspectivas, tal vez algo caricaturizadas, fueron luego traducidas en un cuadro que opone la llamada “teoría y” y “teoría x”, y que adjunto a continuación.

CUADRO teoria x vs y

Dicho esto, nuestro objetivo, a partir de ahora, es ir profundizando en las distintas dimensiones de la dinámica de las organizaciones. Nuestra primera lección, en esa línea, la dedicaremos a los roles o papeles que se desarrollan dentro de las organizaciones hoy por hoy. De ahí la lectura asignada sobre la que trabajaremos este próximo viernes 12 de noviembre. Es recomendable traer apuntes ¡Hasta pronto!

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